Una forma de evitar al máximo los peligros es consultar un buen parte meteorológico, a poder ser uno específico de la zona en la que vamos a desarrollar nuestra actividad .
Puedes consultar la página de meteonatura , en la que también encontrarás información específica de varias zonas de montaña, y la del INM.

Observar y predecir:
La manera, en principio, más sencilla de predecir el tiempo que va a hacer en las próximas horas es consultar los partes meteorológicos. Existen numerosas páginas en Internet con predicciones de este tipo. También teléfonos. Y en los refugios os podrán facilitar las última actualizaciones con bastante detalle. Pero la meteorología no es una ciencia exacta.

Otra fuente importante de conocimiento son las gentes del lugar, y cuanto más ancianas mejor. Algo un poco más complicado, es observar el comportamiento de determinados animales: ganado, pájaros, insectos y reptiles pueden actuar como auténticos barómetros, gracias al instinto. Se dice que cuando las vacas se tumban en el prado, es símbolo de lluvias. Y el aumento de actividad de algunos insectos voladores (sobre todo mosquitos y esas pesadas hormigas aladas) indica con bastante fiabilidad la formación de una tormenta (no necesariamente con electricidad).

Por eso tener unos ligeros conocimientos de los fenómenos atmosféricos más significativos, y ponerlos en práctica siempre que podamos para coger experiencia, es un criterio adicional de bastante utilidad.

  • Signos de buen tiempo
    • El color rosáceo del cielo al amanecer, con un sol nítido y brumas ocupando el fondo de los valles. La temperatura será fresca.
    • Al atardecer, el cielo estará claro, con un color amarillento-rojizo, y un horizonte despejado.
    • Las temperaturas bajan significativamente por la noche, formándose escarcha o rocío. El cielo estará estrellado y las estrellas brillarán con intensidad. El disco lunar se aprecia nítidamente, sin halo alrededor.
    • Normalmente, los vientos fríos y secos del norte o noreste, suelen traer estabilidad atmosférica.
  • Signos de tiempo inestable
    • Los vientos del sur suelen venir cálidos y húmedos, dando lugar a tiempo tormentoso, y provocando una subida importante de las temperaturas, que en invierno puede perjudicar de forma muy importante el estado de la nieve, aumentando el riesgo de aludes.
    • Por su parte, los vientos del W-NW suelen arrastrar frentes nubosos más o menos activos, provocando días de lluvias y tiempo frío.
    • La llegada de un frente de lluvia viene generalmente precedida por numerosas nubes cruzando el cielo a distintas alturas, y un cambio en la dirección del viento en altura, rolando en dirección contraria a las agujas del reloj.
    • Las puestas de sol amarillentas indican presencia de humedad en la atmósfera y posibilidad de lluvias, al igual que las noches excesivamente calurosas.
    • Las trazas de los aviones son otro buen indicador. Si no se forman o se disipan rápidamente, el tiempo será bueno. La presencia de estas trazas, cuanto más abiertas peor, es un mal presagio.
    • El incremento en la actividad de los insectos es un claro síntoma de empeoramiento inminente del tiempo, así como el que las gaviotas vuelen alto tierra adentro, o la aparición de babosas y ranas al atardecer.

Nubes


El aire en la atmósfera contiene un porcentaje variable de humedad. La cantidad de humedad que una masa de aire es capaz de asimilar es variable con la presión y la temperatura. Normalmente, cuanto más frío está el aire, menor será la capacidad de retener humedad. Cuando se alcanza la máxima humedad admisible, el vapor de agua se condensa en forma de minúsculas gotitas o cristales de hielo, aprovechando para ello las partículas de polvo en suspensión. Esto es lo que da lugar a una nube.

En función de las condiciones atmosféricas, las nubes tendrán un aspecto, desarrollo, densidad y tamaño diferentes, y podrán ser origen de precipitaciones ligeras, copiosas, tormentosas, o no producir precipitación alguna. Conocer los tipos de nubes y sus características, nos servirá de gran ayuda a la hora de realizar nuestras predicciones sobre la evolución de la climatología local.

Nubes altas (más de 5000 m)

  • Cirros (Ci): Son nubes blancas, delgadas de aspecto filamentoso, como cabelleras. Su altitud es superior a los 6.000 metros y están formadas por cristales de hielo. No producen sombras, y por si mismas tampoco precipitaciones, pero normalmente preceden sistemas frontales y consecuentemente pueden ser presagio de mal tiempo.
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  • Cirrocúmulos (Cc): Banco, manto o capa delgada de nubes blancas, sin sombras propias, compuestas por elementos pequeños en forma de grumos o glóbulos y dispuestos más o menos regularmente. Su color suele ser blanco, aunque en ocasiones pueden tener un aspecto grisáceo. Si extendemos el brazo, el ancho de la mayor parte de los componentes no debe superar el ancho de nuestro dedo meñique. Se ven frecuentemente en invierno y suelen indicar tiempo bueno, pero frío.
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  • Cirroestratos (Cs): Son nubes altas formadas por cristales de hielo, con la apariencia de finos velos, que cubren casi todo el cielo. Pueden ser súmamente finos, hasta el punto de no apreciarse directamente, sino mediante la formación de halos sobre el perfil del sol o la luna. Preceden en 12 o 24 horas a la llegada de un frente cálido de borrasca, sobre todo si están asociados a nubes medias.
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Nubes bajas (menos de 2500 m)

  • Estratocúmulos (Sc): Gruesas masas de nubes cumuliformes, de gran espesor, que les da un color grisáceo oscuro. Presentan ondulaciones parecidas a cilindros alargados. Pese a su aspecto, rara vez significan lluvia, pero pueden convertirse en nimboestratos.
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  • Estratos (St): Son masas amorfas de color gris plomizo, de aspecto similar a la niebla, pero sin tocar el suelo. Suelen cubrir todo el cielo. En otoño e invierno pueden permanecer todo el día en el cielo, dando un aspecto triste y sombrío, típicas de tiempo lluvioso. En primavera pueden aparecer surante la madrugada, dispersándose a lo largo del día, y siendo indicadores de buen tiempo.
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  • Cúmulos (Cu): Son nubes de gran tamaño con un aspecto masivo y de sombras muy marcadas cuando se encuentran entre el sol y el observador. Presentan una base horizontal y en la parte superior protuberancias verticales de gran tamaño que se deforman continuamente. Corresponden al buen tiempo cuando hay poca humedad ambiental y poco movimiento vertical del aire. En el caso de existir una alta humedad y fuertes corrientes ascendentes, los Cúmulos pueden adquirir un gran tamaño llegando a originar tormentas y aguaceros intenso
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  • Cúmulonimbos (Cb): Son masas de nubes de grandes dimensiones de desarrollo vertical, con una base a poco altura, normalmente plana, pero con una cumbre que puede alcanzar los 10 km de altura, donde son barridas por los fuertes vientos que les dan una forma de yunque. Suelen producir fuertes tormentas de copiosas precipitaciones, en ocasiones en forma de granizo y con fuerte aparato eléctrico.
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Tormentas:

Una tormenta es una inestabilidad atmosférica fuerte acompañada de descargas eléctricas (rayos), casi siempre lluvia y a veces granizo. En montaña son frecuentes en las tardes de verano, aunque también pueden producirse en otros momentos. No suelen durar más de una hora. Todo montañero debe saber qué hacer y qué no hacer ante una tormenta.

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Dos son los peligros:
external image flechader.gifSer alcanzado por un rayo.
external image flechader.gifQuedar atrapad/a por la rápida crecida de un río o torrente debido a la lluvia caída.

Rayos


¿Qué es un rayo?
Dentro de las nubes se producen incontables colisiones de partículas que provocan la acumulación progresiva de cargas eléctricas. Normalmente las cargas positivas se desplazan a la parte superior de las nubes y las negativas a la inferior.
El aire no es conductor eléctrico, pero si la humedad es muy alta éste se convierte en conductor.
La diferencia de potencial eléctrico puede producir una descarga (rayo):
external image flechader.gif En el interior de una nube
external image flechader.gif Entre nubes
external image flechader.gif Entre la nube y el suelo

Las descargas pueden llegar a corrientes de 20.000 amperios y a voltajes entre 10 y 100 millones de voltios, energía que se libera en forma de calor. Dura una fracción de segundo y es uno de los fenómenos atmosféricos más peligrosos. Los rayos no se desplazan en línea recta. Alcanzan velocidades de hasta 140.000 Km/sg. Al llegar a tierra destrozan fácilmente 20 metros a la redonda, pueden quemar árboles y electrocutar seres vivos.

Normalmente, las descargas caen sobre los puntos prominentes, y si son afilados, peor. Pero la cosa no acaba aquí. La descarga que llega a tierra se transmite radialmente aprovechando los caminos de menor resistencia. Estas corrientes de tierra son tan peligrosas como las descargas directas.
Evitar las corrientes derivadas por el terreno es algo más complicado. Básicamente tenemos que tener en cuenta dos cuestiones. La primera es que las corrientes necesitan un punto de entrada y otro de salida. Dado que tenemos dos piernas, es complicado evitar este punto. La otra cuestión es que cuanta más diferencia de potencial exista entre el punto de entrada y el de salida, más intensa será la corriente que recorrerá el conductor (en este caso, nosotros). Es lo que se conoce como tensión de paso. Por esta razón, los animales cuadrúpedos son bastante más sensibles que nosotros. Simplemente porque la distancia entre sus patas traseras y delanteras es mayor. Por tanto, nada de tumbarse en el terreno, pero tampoco nada de apoyarse con las manos, y los pies, cuanto más juntos/as, mejor.
El rayo está cerca
Si notamos:
external image flechader.gif Que se eriza el pelo de los excursionistas
external image flechader.gif Que los objetos metálicos zumban como un enjambre de abejas
external image flechader.gif Que los objetos metálicos emiten destellos
external image flechader.gif Pequeñas descargas eléctricas entre montañeros/as.

Estamos ante desplazamientos de cargas eléctricas, el aire se ha vuelto conductor, y el peligro de rayo es inminente. Hay que tumbarse en el suelo rápidamente, en la parte más seca que encontremos, manteniendo cierta distancia entre los/as integrantes del grupo.

Si un rayo alcanza a un miembro del grupo
external image flechader.gif Podemos atenderle enseguida, ya que el rayo no queda en él.
external image flechader.gif Hay que aplicar técnicas de reanimación (boca a boca si no respira, masaje cardíaco si no tiene pulso).
external image flechader.gif En los puntos del cuerpo por donde haya entrado y salido el rayo habrá quemaduras, que hay que curar adecuadamente.
external image flechader.gif El/la accidentado/a puede haber perdido la visión o el oído, tener trastornos nerviosos o algún hueso roto.
external image flechader.gif Hay que pedir urgentemente asistencia médica.

Lo mejor, prevenir
Lo mejor es no vernos en la tormenta.
external image flechader.gif Si vemos que se acumulan gruesos nubarrones, con aire cálido y húmedo, y con turbulencias de aire, lo mejor es dar media vuelta y finalizar la excursión cuanto antes.
external image flechader.gif Asimismo, en verano hay que comenzar las rutas muy temprano, para asegurar que terminamos antes de las cuatro de la tarde, evitando así los momentos de mayor probabilidad de tormentas.

¿Qué hacer en caso de que una tormenta nos sorprenda en la montaña?
external image flechader.gif Ante todo mantener la calma, valorar la situación y actuar de forma lógica. No esperar a tener la tormenta encima. Si empezáis a escuchar truenos a lo lejos, tratad de buscar un refugio seguro y no os metáis en mayores complicaciones. Cada tres segundos transcurridos entre el relámpago y el trueno, implican aproximadamente un kilómetro de distancia respecto a la tormenta.
external image flechader.gif Si estamos en un lugar alto o encrestado hay que bajar, evitando crestas, lomas y aristas, y refugiarse en partes bajas no propensas a inundarse, buscando la parte baja de los valles a la mayor celeridad posible..
external image flechader.gif Hay que abandonar todo lo que llevemos metálico, especialmente piolés y bastones, al menos a 30 metros de distancia, ya que, aunque no atraen a los rayos, son excelentes conductores.Sería como enchufarlos a la pared. Si tenéis que encordaros, hacedlo lo más lejos que podáis del corazón; es el órgano más sensible a la corriente eléctrica. Mejor ataros al tobillo, y colocar la cuerda perpendicular al sentido de las grietas y fisuras.
external image flechader.gif La mejor posición para esperar que pase la tormenta es en cuclillas, quietos/as, lo más agachados/as posible, tocando el suelo sólo con las botas (la goma de las suelas es buen aislante). También podemos esperar sentados/as encima de un objeto aislante, una cuerda enrollada, o la mochila si no tiene armadura metálica.
external image flechader.gif Huir de los caminos naturales de las corrientes es muy importante. Por eso trataremos de no quedarnos en agujeros u oquedades, separarnos de las paredes y nunca guarecernos en pequeñas cuevas. Intentar situaros en lugares secos y lisos, y aislaros del suelo mediante la mochila, la cuerda o una roca suelta. Podemos guarecernos en el interior de una cueva si ésta tiene cierto tamaño (al menos metro y medio de profundidad y al menos dos metros de anchura) y si no hay un curso de agua en ella.
external image flechader.gif Podemos protegernos en el interior de un bosque, mejor cerca de los árboles más bajos.
external image flechader.gif Podemos protegernos en el interior de un coche o furgoneta, tras bajar la antena y cerrar las ventanillas y entradas de aire. (Se forma una 'jaula de Faraday' que aísla eléctricamente). Recordad también que las corrientes de aire puede atraer los rayos. Procurad alejaros de las chimeneas y cerrad las ventanas. Los vehículos son lugares muy seguros si están cerrados.
external image flechader.gif Si estamos en un refugio, hay que cerrar todas las puerta y ventanas para evitar corrientes de aire, y apagar la chimenea.
external image flechader.gif Si estamos en una vía ferrata hay que abandonarla inmediatamente.
external image flechader.gif Si estamos cerca de una pared de piedra, hay que mantenerse al menos a tres metros de distancia, es decir, no pegados a ella.
external image flechader.gif Alejarse de verjas metálicas, alambradas, vías de ferrocarril, instalaciones eléctricas o telefónicas, motocicletas o maquinaria agrícola que podrían actuar como pararayos.
external image flechader.gif Apagar teléfonos móviles y walkie-talkies.
external image flechader.gif Mantenerse alejado de rebaños y animales.

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¿Qué NO hacer?
external image flechader.gif No hay que correr, ya que la turbulencia de aire provocada podría atraer al rayo.
external image flechader.gif No hay que protegerse bajo árboles o piedras aisladas, que podrían hacer de pararayos.
external image flechader.gif No entrar en arroyos, charcas o lagos, ya que el agua es buena conductora de la electricidad.
external image flechader.gif No usar paraguas con punta de metal.
external image flechader.gif No coger ningún objeto metálico con las manos.
external image flechader.gif No andar descalzo/a.
external image flechader.gif No hay que quedarse en vaguadas, valles estrechos o zonas donde pueda acumularse el agua, para no vernos sorprendidos/as por una crecida.
external image flechader.gif No protegerse en una tienda de campaña, ya que sus varillas metálicas podrían hacer de pararayos.
external image flechader.gif No montar a caballo ni en bicicleta.

¿Qué es un trueno?
Es el estruendo provocado por un rayo.
El aire en contacto con el rayo se calienta entre 8.000 y 30.000 grados centígrados, provocando una onda expansiva inmensa, que puede oírse incluso a kilómetros de distancia. Los truenos retumban por el desfase entre las ondas de las distintas partes del rayo.
La velocidad del sonido (340 m/sg) es mucho menor que la de la luz, por lo que el trueno se oye más tarde que vemos el relámpago.

Niebla. Orientarse a ciegas


(Extracto de los artículos publicados en los números 180 y 181 de la revista Desnivel)

La niebla no es en si misma un peligro, pero puede puede ser la causa que nos haga perdernos fácilmente y meternos en un lío. Ante la niebla, lo mejor es la prudencia y no salir al monte, pero si nos pilla por sorpresa, y no sabemos con seguridad dónde estamos o a dónde nos dirigimos, lo mejor es permanecer quietos/as, y esperar a que se disipe. En caso de que sea peor permanecer quietos/as, lo más lógico es seguir hacia el fondo de los valles siguiendo algún curso de agua, lo que probablemente nos acabe sacando a algún pueblo. Pero también nos puede conducir hacia algún barranco o precipicio peligroso. Así que cuidado con improvisar.

La única forma de orientarse en caso de niebla cuando no conocemos el terreno, o en ausencia de referencias es mediante la brújula y el plano. Es de gran ayuda ir tomando referencias y rumbos durante la subida, que nos puedan guiar en el regreso, utilizando para ello, rocas, árboles, paredes, etc... Sobre todo en los lugares que estimemos que puedan ser más conflictivos.

  • Ubicación con acimuts coincidentes con una línea identificada

Es un método muy rápido y útil para saber de forma aproximada el lugar en el que estamos. No obstante, exige que ya tengamos un conocimiento previo de la zona. Para ello, vamos siguiendo un línea localizada en el mapa (una cresta, un río, un camino marcado, etc...) o bien, si somos capaces de identificarla, una curva de nivel. Entonces leemos con la brújula el acimut en el que nos encontramos, y tratamos de llevar una paralela a dicha dirección sobre el mapa, hasta hacerla tangente a la línea que seguimos. Para que sea fiable, requiere repetir varias veces la medición, y a ser posible, en lugares donde la línea identificada en el mapa haga cambios bruscos.
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  • Itinerario por tramos y error intencionado

Con frecuencia, cuando las condiciones de visibilidad por la niebla y/o la nieve son malas, seguir el camino normal de un día con buena visibilidad puede ser bastante complicado, y empeñarnos en seguir ese itinerario nos puede ocasionar la pérdida total. Por eso es conveniente preparar un itinerario de emergencia que, aunque pueda resultar más largo, nos conduzca fácilmente de un punto de referencia a otro, sorteando los peligros principales.

En estos casos puede ser incluso conveniente desviarnos de nuestro objetivo, para encontrarnos con alguna referencia o línea identificable, que nos pueda conducir al destino de forma segura y fiable. Si tratásemos de alcanzar el objetivo directamente y no acertásemos, nunca sabríamos si lo hemos dejado a un lado u otro. Sin embargo, si nos desviamos intencionadamente, es posible que localicemos una cresta, un río, un valle, un camino o una curva de nivel que podamos seguir sin complicación y nos guíe directamente.
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Método del itinerario por tramos y del error intencionado

  • Realineación
Para poder aplicar el método del itinerario por tramos, si no contamos con la ayuda de alguna referencia física, será necesario seguir el rumbo utilizando la brújula únicamente. Esta maniobra es más complicada de lo que en principio pueda parecer, ya que la irregularidad del terreno y la existencia de numerosos obstáculos nos impedirán seguir una trayectoria más o menos recta, por lo que necesariamente hemos de verificar continuamente nuestro rumbo. Esta maniobra de realineación, puede realizarse de diversas maneras:
Realineación directa: el/la que maneja la brújula, envía al compañero/a hacia adelante hasta donde alcance la vista, corrigiendo su rumbo sobre la marcha. Una vez llegado al punto más lejano visible, esta persona se detiene y sirve de referencia para el resto del grupo. Este método es relativamente fiable, pero muy lento.
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Realineación inversa: en este caso es el/la que maneja la external image A5bis.jpgbrújula el/la que se adelanta, con ella en la mano, siguiendo la dirección correcta hasta el límite de la visibilidad. Una persona se habría quedado en el punto de origen haciendo de referencia. Una vez que el/la operante hubiese llegado al límite, se giraría y corregiría su rumbo respecto a la referencia. Ahora el/la guía puede continuar, mientras el/la compañero/a que sirve de referencia avanza hasta este punto. Así se consigue ahorrar tiempo, y además, el/la guía responsable camina siempre en cabeza del grupo.








Realineación en solitario: esta situación es muy desaconsejable, pero cuando no quede más remedio que avanzar en solitario a ciegas en la niebla, tendremos que verificar continuamente nuestro rumbo con la brújula. Avanzaremos con ella en la mano, tratando de localizar referencias en el horizonte que nos puedan servir de ayuda. Para mejorar la precisión de nuestra medida es aconsejable emplear un bastón alineado con la brújula, o servirse de las espátulas de los esquíes, en caso de avanzar con ellos calzados.


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Ascenso en fuertes pendientes: en este caso, seguir un rumbo fijo es imposible, al tener que avanzar en zig-zag. Por lo tanto es aconsejable procurar seguir el mismo ángulo de marcha en las diagonales a ambos lados, y tratar de hacerlas de igual longitud, contando el número de pasos. Hacer el mismo número de diagonales a cada lado y comprobar la dirección por realineación inversa, dejando referencias en el centro de las diagonales, o simplemente, a partir de las huellas.







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Superar un obstáculo: cuando se trate de un obstáculo pequeño que permita ver de un lado a otro del mismo, bastará con dejar una referencia o jalón de un lado, y realizar una realineación inversa desde el otro. Pero esto no siempre será posible, y entonces tendremos que acudir al método de los ángulos de desvío. Para ello comenzamos a rodear el obstáculo desviándonos un ángulo dado de nuestro rumbo (por ejemplo 30º) y contando los pasos que vamos dando, hasta llegar a un punto en el que podamos retomar nuestra dirección inicial, superando al obstáculo. Una vez pasado éste, debemos regresar a nuestro rumbo original, desviándonos un ángulo contrario al primero (ahora serían -30º) y avanzando una distancia igual ala cubierta en la primera diagonal.






En toda esta sección, es necesario tener en cuenta que la orientación en montaña debe practicarse con la mayor frecuencia posible y el mayor rigor, para que llegado el caso, podamos aplicar estas teorías con un buen grado de fiabilidad. Además, es necesario tener en cuenta que la puesta en práctica de cualquiera de ellas, conlleva un retraso importante, que puede multiplicar los tiempos empleados por 3 o incluso por 4, respecto a los mismos itinerarios en condiciones de buen tiempo.



(Para saber las fuentes de las que se han extraído la información, hacer clic aquí y aquí).