Todos/as los/as deportistas deben estar vigilantes y prevenir los posibles peligros que puede acarrear la práctica del esquí de montaña, el telemark, el snowboard, el montañismo y las raquetas de nieve.
Junto al equipo esencial para practicar estas modalidades, el/la deportista debe ir dispuesto/a con un ARVA. La palabra proviene del francés y se define como Appareil de Recherche de Victimes d´Avalanches. Es un instrumento diseñado para localizar personas sepultadas por la nieve como consecuencia de una avalancha.
Básicamente es un transceptor de radio y su funcionamiento consiste en localizar la procedencia de las señales de radio emitidas por el ARVA de la víctima enterrada (emisor), con la ayuda del ARVA del rescatador. Todos los ARVAS son compatibles entre si, trabajan en la frecuencia de 457 KHz y deben cumplir los requisitos del estándar ETS 300 718. Hay ARVAS analógicos y digitales.
Todas aquellas personas que practiquen actividades en entornos nevados en los que exista alguna probabilidad de producirse avalancha, deberían equipar el ARVA como elemento de seguridad.

Precauciones
Pero antes de que llegue el momento dramático de la avalancha, el/la montañero/a debe tomar todas las prevenciones antes de comenzar su excursión. Por un lado tiene que informarse del nivel de riesgo de avalancha (www.inm.es/cai-) y de la situación del manto nivoso.
La eficacia del ARVA se fundamenta en que las víctimas de una avalancha puedan ser rescatadas por los/as propios/as montañeros/as. Esta opción es la que brinda más posibilidades de supervivencia. Este aparato se complementa con una sonda para localizar puntualmente a la víctima y por una pala para desenterrarla.
Antes de iniciar la actividad el/la alpinista debe comprobar el estado de las pilas, comprobar la emisión y la recepción y colocar correctamente el ARVA. Si un/a montañero/a se ve atrapado/a por una avalancha debe intentar escapar por el lateral más próximo y cogerse a cualquier obstáculo para evitar seguir siendo arrastrado. Además, tiene que procurar mantenerse en la superficie y no cansarse gritando. Si la nieve arrastra al esquiador/a debe deshacerse de los bastones, los esquís y la mochila e intentar nadar y mantenerse en la superficie. Además ha de procurar taparse las vías respiratorias y crear una cámara de aire cuando la avalancha se detenga.
Las personas que observan de lejos la avalancha han de memorizar el último punto donde vieron a los/as compañeros/as atrapados/as. Después comienza el rescate. Los rescatadores deben pasar su ARVA a modo de recepción y distribuirse según su número y la extensión de la avalancha. Se comienza la búsqueda primaria procurando no dejar falsos rastros.
Las posibilidades de supervivencia de las víctimas son de un 80% inmediatamente después de producirse el accidente; esta cifra se reduce a la mitad solamente en una hora, lo cual nos demuestra la conveniencia de adaptarnos a la eficacia y al uso de este aparato.

Sondaje
También se puede localizar a la víctima por el sistema del sondaje. Las hileras de sondeadores (unas 20 personas) han de mantenerse ordenados/as estrictamente y con disciplina de trabajo. Hay dos niveles; el rápido es recomendado para que lo realicen inmediatamente los/as compañeros/as de la víctima, y el exhaustivo estará reservado para el rescate organizado. El sondaje rápido ofrece un 70% de posibilidades de encontrar a la víctima.


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La persona que utilice un aparato ARVA debe proceder a una serie de controles de su aparato, controles que serán más necesarios en dos casos:

  • Si el plazo de garantía ha finalizado.
  • Si se sospecha de alguna anomalía en su funcionamiento.

Distinguiremos dos tipos de controles efectuados al ARVA:

  • Los realizados de vez en cuando para estimar el alcance de nuestro aparato.
  • Los que realizaremos sistemáticamente a la salida de cada actividad.

Controles efectuados a la salida de una actividad


Cuatro verificaciones son indispensables:

  • La carga de las pilas. Debe haberse realizado el día anterior.
  • El buen funcionamiento de todos los aparatos en emisión y en recepción.
  • El alcance en emisión de todos los aparatos.
  • El conocimiento de todas las operaciones básicas por parte de los miembros del grupo, indistintamente del modelo de aparato del que se disponga.

Verificar la carga de las baterías


Seguir las instrucciones del fabricante (nº de señales visuales o de pitidos, pictogramas,...). Por sistema, utilizar pilas alcalinas y cambiarlas cada temporada.

Verificación de emisión y recepción de los aparatos


El Arva, evidentemente, tiene que emitir y recibir correctamente. Además, la persona que lo utiliza debe conocer correctamente su manejo. Es necesario verificar estos parámetros antes de cada salida con el procedimiento siguiente:

  • Capacidad de recepción de los aparatos:
Todos los participantes de la salida se colocarán en línea, a unos 2-3 metros de distancia. Quien realiza la verificación les pide colocar el ARVA en posición de recepción (al mínimo volumen para los aparatos sonoros). El verificador, con su ARVA en posición de emisión, pasa por delante de cada miembro del grupo. La señal de recepción de cada aparato no debe dejar ninguna duda sobre el buen funcionamiento del receptor y, lógicamente, del emisor.
  • Emisión de los aparatos:
El verificador se aleja una decena de metros y coloca su aparato en posición de recepción (al mínimo volumen si hay aparatos sonoros). Seguidamente ordenará al conjunto de participantes, colocar sus aparatos en posición de emisión y pasar delante de él uno a uno. La señal que recibe su aparato no debe dejar ninguna duda sobre el buen funcionamiento del emisor, y lógicamente, del receptor.

El verificador debe cerciorarse de colocar su aparato en emisión en el momento de la partida como ya lo tienen todos sus compañeros.

Estimación del alcance en emisión de nuestro Arva

El alcance depende de varios factores:
1. Del nivel auditivo del propietario/a en el caso de tratarse de aparatos analógicos.
2. Del estado de las baterías
3. Sobre todo de la posición entre el emisor respecto del receptor. Se aprecia un alcance máximo cuando el emisor y el receptor se encuentran en el mismo eje y un alcance mínimo cuando están perpendiculares el uno del otro.

El alcance mínimo de nuestro ARVA nos permitirá establecer la anchura de las bandas de búsqueda, anchura que corresponde a la zona de escucha del aparato (menos algún metro como margen de seguridad).

Operaciones básicas


A través de los controles anteriores, cada participante ha manipulado su aparato: puesta en funcionamiento, colocación en emisión, en recepción y viceversa, volumen,... Es necesario además conocer el significado de todas las señales sonoras o visuales de nuestro aparato.

“Recordemos para terminar que el echo de llevar un Arva consigo, en emisión y en buen funcionamiento, no es suficiente. Es además necesario saber utilizarlo correctamente y para esto solo hay un secreto: Entrenarse. Por cierto, no olvidéis vuestra pala y sonda…“

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